Cuando Leonardo acababa de atrapar a Álvaro, sonó el móvil, mostrando el número de Chloe.
Con el ceño fruncido, conectó y oyó la voz burlona de Chloe: —Leonardo, tengo a tu Natalie. Si quieres que viva, haz lo que te digo.
Leonardo se puso nervioso, y dijo con voz fría: —Chloe, si le haces daño en un pelo, enterraré a toda tu familia contigo.
—¿Me estás amenazando? —A Chloe no le importaba: —Ven solo al astillero al norte de la ciudad, y acuérdate de venir solo. Si traes a alguien contigo, o lla