El doctor Geno se sorprendió al leer el contenido del mensaje de texto y levantó la cabeza para mirar a Leonardo.
—Señor Ramos, ¿no tienes a mi familia?
Leonardo le miró, con los ojos sin vacilar.
—Tenga o no tenga a tu familia, ahora solo te queda la opción de decirme la verdad.
Al recibir una respuesta afirmativa, las manos del señor Geno se metieron inconscientemente en el bolsillo de su bata y apretó lentamente el bisturí.
—Señor Ramos, si te digo más, mi familia morirá, lo siento.
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