—Aunque no me dejes, lo voy a decir. ¡No entiendo por qué sigues queriendo a la señorita Silva y no la recuperas!
A Leonardo le dolía un poco la cabeza, dijo con voz ronca: —No tenemos que estar juntos, ella tiene mejores opciones, el Grupo Ramos fue arrebatado por la familia Aguilar, y Mafresa sólo tiene el intelecto de una niña de ocho años. ¿Cómo puedo recuperarla?
—No hay nadie que la quiera más que tú, y con eso basta.
—Ya, deja de decir eso, subo a ver a Mafresa, ¡y no vuelvas a contactar