No pasó mucho tiempo antes de que ambas llegaran al hospital. Tras una detallada revisión, era afortunada que Tina sólo tuviera algunos rasguños en la piel y estuviera en shock.
Una vez que el médico se retiró, Natalie se sentó junto a la cama.
—Tina, ¿qué sucedió exactamente?
Tina se quedó callada por un momento y, conteniendo su enojo, comenzó a explicar: —Mi papá volvió a jugar y perdió quinientos mil. Le dijeron que si no pagaba, le cortarían la mano, así que me vendió para salvarse.
Natalie