—Natalie... No te vayas, puedes quedarte un rato con Mafresa después de que ese neurólogo la revise, si está estable.
Natalie negó con la cabeza, —No, volveré a verla otro día.
Al ver que estaba de mal humor, Leonardo la agarró de la mano.
—¿Vas a buscar a Álvaro?
—No... Quiero calmarme sola.
En este momento, Leonardo dijo fríamente: —Mírame a los ojos.
Las manos de Natalie se curvaron y después de más de diez segundos, levantó la mirada hacia Leonardo.
—De verdad no pienso ir a por Álvaro.
—¡Mi