Leonardo dijo con indiferencia, -Sí, entrégalos todos, un grupo de inútiles, no nos sirve de nada conservarlos.
-Pero eso es muy arriesgado, si falla...
-Es la única oportunidad que tenemos, falle o no, es lo único que nos queda.
-De acuerdo.
Carlos asintió, cogió sus cosas y se dio la vuelta para marcharse.
Menos de una hora después, esos documentos aparecieron en la comisaría.
Los accionistas del Grupo Ramos aún dormían cuando la policía rompió la puerta y se los llevó enseguida.
Cuando vieron