Emiliano miraba a Leonardo, que había bebido unas botellas de whisky, y le arrebató el vaso de la mano.
-Leo, deja de beber... Lo más importante ahora es encontrar la forma de recuperar el puesto de presidente.
Leonardo bajó los ojos, y dijo con voz clara, -Es bueno no ser presidente, estoy cansado, quiero descansar unos días.
Lo que Ernesto había hecho le hizo comprender que los lazos de sangre a veces no sólo no eran un estímulo, sino una soga al cuello, y cuanto más luchaba, más se apretaba e