— ¿Cómo conociste a Álvaro?
Antonia estaba completamente callada, con la cabeza gacha, demasiado nerviosa para mirar a los ojos de Leonardo.
Sin embargo, Leonardo insistió.
—Parece que tienes muchas ganas de volver a Estados Unidos.
—¡Espera! ¡Te digo la verdad! ¡No nos alejes a tu padre y a mí!
Leonardo jugaba despreocupadamente con el móvil, mirando a Antonia con una mirada carente de calidez.
—Yo...Después de que Tadeo murió, Álvaro me encontró... Me dijo que Tadeo había muerto...
Leonardo se