—Yo también lo creo, antes me odiaba, pero ya lleva tres días de rodillas y Leonardo se ha negado a verla, ¡obviamente quiere hacerla sufrir!
—¡Un hombre que no se compadece de una mujer, y encima sigue siendo su prometida, se pasa de la raya!
Al oír que la gente a su alrededor empezaba a hablar en su favor, Olivia agachó la cabeza pero se sentía satisfecha.
En este momento, por fin entendió a qué se refería Ignacio cuando le dijo que viniera a arrodillarse a la puerta del hospital, mucha gente