Antonia la miró, su expresión se tornó repentinamente preocupada, —¿Cómo piensas lo que te dije antes?
Al oírlo, a Mafresa le dolía la cabeza y se apresuró a decir: —Mamá, por favor, déjame en paz. Realmente no tengo ningún interés en hacer negocios, y fue mi hermano quien dirigió al Grupo Ramos paso a paso a lo largo de los años hasta llegar a la gloria de hoy. Aunque ahora me dé la empresa, los accionistas no me harán caso.
—Eso es porque no tienes ambición. ¡Si quieres, dejaré que mi gente te