Olivia susurró algo, y la cara del camarero cambió de repente.
—Señorita Mil... Si nuestro jefe se entera, yo...
Antes de que pudiera terminar la frase, Olivia la interrumpió con expresión gélida, —¡No te preocupes, si pasa algo, yo me encargo, haz lo que te digo!
Tras dudar un rato, el camarero asintió, después de todo, Olivia era su mayor cliente, si la ofendía, sus ingresos se reducirían mucho.
—Está bien, abre diez botellas de Remy Martin, todo a mi cuenta.
Al oírlo, el camarero se sorprendi