Natalie no la miraba a ella, sino a Leonardo, con frialdad en los ojos.
Caminó lentamente hacia el vestíbulo, el dolor creciendo un poco más a cada paso que daba.
Por fin, se paró a unos pasos de Leonardo y Olivia.
Se fijaba en Leonardo y le dijo, palabra por palabra: —¿Por qué me haces esto?
Leonardo bajó la mirada, en este momento su rostro estaba pálido y sus ojos llenos de tristeza, pero ella le miraba obstinadamente, como si no se rindiera hasta obtener una respuesta.
El dolor que le recorr