Sara entró a su apartamento y por primera vez en mucho tiempo, no encontró a su madre en casa, eso la hizo sentirse un tanto rara. Poco a poco la rutina de su vida estaba teniendo cambios inesperados para ella. Agotada del trajín en la empresa esa mañana, fue hasta su habitación, se desvistió y entró a la ducha, necesitaba liberarse de la tensión emocional que se reflejaba en sus hombros y su cuello. Nada mejor que una ducha tibia para ello.
Minutos después salió del baño, envuelta en una toal