Sara respiró profundamente, intentando relajarse antes de abrir la puerta, al hacerlo, se encontró con Ann.
—¡Hola! —dijo con la respiración entrecortada— ¿Y eso?
—Hola, vine a verte, como me comentaste que tu mamá empezó a trabajar por más tiempo, decidí hacerte una visita y traje algunas cosas para comer, mientras conversamos.
—OK, entra. La verdad que cuando llegue a casa, me sentí muy sola. Estaba acostumbrada a encontrarla aquí a esa hora.
—¿Podemos ver alguna película y pedir pizza?