Sara se mantuvo alerta durante todo el día. Necesitaba entregarle aquella pieza del lujoso traje a su dueño; la cual, parecía haberse convertido en una especie de souvenir entre ellos.
Cada vez que Sara lograba salir de su oficina, veía a Ben ocupado; apenas él levantaba el rostro para verla, también estaba un tanto ansioso esa mañana.
Durante la hora de almorzar, Sara se reunió como de costumbre con Ann.
—¡Por fin llegas! —exclamó Ann.
—Sí, estaba un poco ocupada. —respondió tomando a