Davis negó con su cabeza y salió de la habitación sin decir ni una sola palabra. Al ver su negativa, Jaspe tomó el vestido, se lo colocó, tomó el par de sandalias en su mano y bajó detrás de él.
—Por lo menos podrías esperarme, Davis. —él volteó, aguardó por ella en la entrada.
—Tengo prisa, Jaspe.
—Nunca pensé que me tratarías de esa manera.
—Sube al auto por favor, debo llegar lo antes posible a la clínica.
—¿Qué es lo que ocurre que tienes que irte?
—Es Sara, la hija de Amanda...
—