Ben conduce hasta un prestigioso hotel, pide la elegante suite y sube acompañado de Sara, cuyo corazón no deja de latir con fuerza al verse al lado de aquel hombre tan atractivo, elegante y seductoramente apetecible.
El pelirrubio abre la puerta, hace una reverencia y ella entra, él la sigue con la mirada, observando la estrechez de su cintura, la redondez de sus glúteos y su espalda delicada, salpicada por alguno que otro lugar que parecen estratégicamente colocados en la blanca espalda de S