Odié este lunes con cada fibra de mi ser. El despertador sonó como una alarma de evacuación y, por primera vez en años, sentí que no quería levantarme de la cama. La arquitectura siempre había sido mi ancla, pero hoy, entrar en el edificio de la corporación se sentía como caminar directamente hacia la boca de un lobo que compartía mi ADN.
Todo había cambiado. Spencer ya no era solo el "Rey de Hielo" o el hombre que me hacía arder bajo las sábanas. Ahora era el hermano de Mia, el jefe directo de