El whisky en mi vaso estaba intacto, pero mi paciencia se había evaporado hacía horas. Ver a Mathus cuidar de ella en esa oficina de mala muerte había sido una bofetada a mi jerarquía. No soportaba la idea de que ese tipo creyera que aún tenía un espacio en la vida de Casey, ni que ella le permitiera entrar en su zona de seguridad.
Eran las ocho de la noche cuando la llamé a mi despacho. Usé el intercomunicador, con el tono más gélido que pude encontrar. "Donovan, a mi oficina. Revisión de cont