Evana y Marcus llegaron a casa, él subió a la alcoba estaba cansado, quería dormir.
Margaret se acercò a Evana.
—¿Cómo está la chica? ¿Está bien? —exclamó Margaret angustiada.
—Ella está bien.
Tomaron asiento.
—¿Y qué pasó con Bennett?
—Él está bien, pero dijo que tenía cosas que hacer, escúchame, Margaret, él dijo algo que me sorprendió.
Margaret mirò con duda a Evana.
—Le dijo a Brianda que no la ama, que él solo te ama a ti.
Margaret se quedó perpleja, por dentro, sintió como si su c