Sabrina se despidió de su hermano y se fue con Jonathan, estaban felices de saber que ahora Jonathan estaba mejor.
Cuando Bennett entró a la habitaicon, Brianda estaba durmiendo, estaba sola.
Ella abrió los ojos, Bennett mirò las vendas en sus muñecas que indicaban que se había intentado quitar la vida.
La mujer intentó enderezar su postura, pero él no la dejó.
—Por favor, descansa —dijo al verla tan endeble
Ella lo mirò con ojos llorosos, suplicantes.
—¡No me dejes, Bennett! Quédate conmi