Capítulo Veintisiete: Ella me abandonó.
Evana le miró con ojos asustados.
—¡Es mentira! Es imposible, mientes, mi bebé murió, no sobrevivió.
Él sonrió con malicia.
—Te lo hice creer, cuando iba a dejarte, solo porque no quería que nada nos uniera, pero la verdad es otra, cariño, así que, si quieres volver a verlo cara a cara, si quieres cargarlo, olerlo, entonces, tía querida, debes hacer lo que te digo, vete de la vida de Marcus para siempre, haz lo que dije, ve por tus cosas, vete al lugar al que te enviaré la dirección y cállate