Álvaro estaba bajo la escalera, tenía un gesto de rabia.
—¿Qué sucede, querido, no dormiste bien? —exclamó burlón
Los ojos de Álvaro miraron con rabia a Marcus.
—Supongo que no dormí mejor que tú.
Marcus esbozó una risita sarcástica
—No creo que ningún hombre en este planeta duerma mejor que yo, pero, cada uno tiene lo que merece, hijo.
Fátima apareció ante ellos.
—Estoy lista, ya quiero ver a mi nieto.
Álvaro sintió rabia, pensar que su abuela pudiera interesarse por otro nieto que no f