Evana sentía a Marcus muy cerca, de pronto escapó de sus manos.
—Yo… lo siento, ahora… no puedo —esas palabras le dieron temor
Marcus la miró bien, bajó la mirada, entendió a que se refería.
—¿Es por Álvaro? ¿Es que aún lo amas?
Evana lo miró como si hablara como un loco
—¡¿Qué dices? ¡Claro que no! Solo que… es muy rápido para mí…
Marcus asintió, podía entenderlo, ella hace menos de dos meses tuvo a un hijo que murió al nacer, Álvaro la engañó, intentó matarla, él la desposó solo por veng