Natalia no había dormido nada, estaba exhausta, cuando un guardia se acercó, abrió la puerta, y le indicó que podía salir, que era libre.
Ella sintió un gran alivio, se levantó y salió de ahí, Evana se levantó al verla, la abrazó con fuerzas.
—Mi niña, estoy feliz de que estés libre.
Natalia tuvo que firmar aún unos papeles, Marcus llegó y la abrazó.
—Al fin, hija, lamento que hayas pasado por esto —dijo Marcus recordando lo horrible que habían sido esos últimos días.
Natalia lo abrazó.
—A