Evana miró a la mujer que parecía exasperada.
—Hablemos de esto en privado, Sabrina, aquí no.
Sabrina salió tras ella, Evana pidió a Andrés que cuidará a Natalia.
Al quedarse solos, Andrés se acercó a Natalia, odió verla ahí tendida tan frágil, tocó su mano.
—Despierta, ¿Qué te pasa, Natalia? Por favor, daría todo por verte bien, no quiero que te enfermes, menos que sea por mi culpa, te amo, no lo olvides —dijo con voz triste, mientras besaba su mano.
En la habitación de Evana, Sabrina y el