—¡Abuelo, no puedes hacerme esto! Soy tu nieto.
Andrés bajó la mirada
—¡Solo vete! —exclamó con fuerza y rabia.
Llamaron a la puerta y un guardia entró
Marcus sonrió al ver que su sobrino por fin recibía su buen merecido, luego del daño que les había causado.
—Escolten a este hombre hasta la salida de la empresa —exigió Marcus
Álvaro sintió que lo tomaban con fuerza del brazo y era sacado, gritó, berreó y pataleó, mas nada pudo hacer, al final fue echado del lugar.
Pilar abrió ojos eno