—¡Evana! —exclamó Stella con terror al mirarla ante ella
Nicolas se acercó a ella, la miró con ojos enormes
—¿¡Acaso es una pesadilla?! —gritó muy desesperada
Evana sonrió con algo de burla, le dio un pellizco a su brazo y la joven se quejó amargo al sentir ese dolor.
—¿Sientes dolor, querida? Bueno, esta es la realidad, no sueñas, estoy viva, más viva que nunca, y eso es tu peor castigo.
—¡¿Cómo es posible?!
—¿Cómo es posible que sobreviví a la muerte que planeó tu hijo por segunda vez pa