—¡¿Qué es lo que quieres, Irina?! Ya lo sé todo, sé que quieres dañarme a mí y a mi familia.
—Quiero verte.
—No iré a ningún lado, mujer, entrégate a la policía, es todo lo que debes hacer —sentenció Marcus
—Lo pagarás caro, Marcus.
Él colgó la llamada.
Evana entró en la habitación.
—¿Quién era?
—Irina, quería citarme en un lugar, le dije que no, llamaré al abogado, aunque no creo que se pueda rastrear la llamada.
Evana le miró con angustia.
—Está bien, todo está bien, ¿Cómo está Natali