―No sabía que escuchabas a Mozart para ir a darle una paliza a alguien... —Zander le dio una mirada de soslayo a Adán, en lo que este mostraba una pequeña sonrisa cargada de diversión, algo que solo molestó un poco más a Zander ante su inesperado y molesto guardián.
―No es Mozart, es Bach... —Adán lo observó con curiosidad, y de la nada soltó una gran carcajada, mientras Zander solo lo ignoró, pues como de costumbre, Adán Sartori, mostraba ser otra persona cuando estaba junto a Zander, pero lo