Selene no podía creerlo. Zander Perseus prácticamente la había entregado al enemigo. Tal vez aquel no era un aliado, como llegó a creer Selene.
Aquella solo sobre pensada aquella situación, mientras estaba en completo silencio al lado del hombre que parecía más interesado en su teléfono que en ella, algo que de cierta manera agradecía. Prefería la indiferencia, aquella con la que había vivido durante tantos años, no solo de su parte, también de parte de la familia Ezio, por lo que tenerlo allí