La expresión amarga de Selene cambió al instante, en el que observó cómo un hombre vestido de negro, aquel que tenía una camisa de seda con las mangas hasta los antebrazos mostrando sus tatuajes, y su expresión llena de molestia, caminaba hacia Víctor y Circe.
Había olvidado por completo que Zander Perseus estaba tras ellos y que al parecer notaría de inmediato la situación que ocurría.
Incluso estaba segura de que aquel se había adelantado en aquel lujoso auto en el que andaba, pero ahí estaba