Selene no podía creer la visita con la que se encontraba, observaba una y otra vez al hombre frente a ella y se preguntaba ¿Cómo era que podía verse tan fuera de lugar en su oficina?
Sin contar que podía notar el revuelo que había fuera de la oficina gracias a los vidrios, en ellos, en donde muchos incluso perdían un poco de dignidad y pudor, al ver con descaro al hombre sentado frente a ella, quien tomaba un café, como si no notara la conmoción.
Siempre tan frívolo y tranquilo, aunque el mundo