―¿Qué dijiste? —El rostro de Selene era todo un poema. Podía notarse a simple vista que no podía creer lo que había escuchado, era cierto, no podía creerlo.
Aquel hombre la había llamado en medio de la noche y, mientras ella se preparaba para dormir, él había usado aquella terrible influencia para hacerla ir a por él.
Lo cierto era que Selene no podía creer que había salido con tanta prisa que incluso había olvidado por completo ir vestida de manera decente. Igual ella había caído bajo sus enca