El aire acondicionado del centro comercial de lujo parecía no ser suficiente para enfriar la tensión que acababa de materializarse en la boutique de alta costura.
Selene estaba de pie, con los dedos rozando una seda color perla que Ariadne acababa de sugerir, cuando el ambiente cambió.
La fragancia familiar de un perfume costoso y empalagoso inundó sus sentidos antes de que escuchara la voz que solía atormentar sus pesadillas de infancia.
―Ese vestido es demasiado elegante para alguien que vive