La mansión Perseus se había transformado en una fortaleza de cristal y miedo. Tras el intento de asesinato en los jardines, el ambiente de triunfo que siguió a la caída de Arthur Mancini se había evaporado, reemplazado por una vigilancia paranoica que rozaba lo asfixiante.
Zander no solo había triplicado la guardia; había convertido el ala principal en un búnker de alta tecnología donde cada entrada y salida era auditada personalmente por él o por Kethan.
Selene caminaba por los pasillos, sinti