El auto se había detenido. La tensión era palpable en Selene. El hecho de que por fin hubiese llegado era algo que agradecía, jamás imaginó que cortos minutos se sentirían tan eternos, ella incluso creyó que se habían convertido en horas.
Fue por ello por lo que no dudó ni por un segundo en abrir la puerta y salir de inmediato del auto, por lo menos eso intentó, cuando fue detenida de nuevo por Adán Sartori, aquel que habló en tono apacible, como si no notara el hecho de que ella no lo quería c