―¿Entonces invitaste a mi prima a nuestra fiesta anual? —La voz en la línea sonaba tensa. Era algo de esperarse.
Siempre solía suceder cada que había la mención de Selene Sartori, aquella que solía ser una encrucijada para la familia Sartori, aquellos que, aunque parecían rígidos, solían tener un corazón blando y lleno de lamentos, que no sabían cómo expresar.
Por lo menos, eso solía decir la anciana de los Perseus, aquella que según ella había visto de primera mano el sufrimiento del anciano S