Capítulo 98.
—Te lo ruego. No quiero morir. —Salma no podía dejar de llorar al verse rodeada de muchos tipos armados, bañados de sangre y Barrett en el suelo, con la boca destrozada. —Kael, no dejes…
—Helena, ¿me escuchas? —el Mayor volvió a intentar comunicarse con su equipo.
—Bellucci está herido. Lo estoy llevando al auto. No puedo esperar. —exclamó la mujer con Skender ayudando a cargar a su amigo, mientras Brease sostenía su brazo, tomando el volante. —No dejes que él conduzca. Está herido. Hazlo tú.