Capítulo 64.
—Corra. La cubriremos desde aquí. —dijo Pascal hacia la mujer de ojos amielados que negó, disparando a todo lo que se movía.
Se había inyectado el antivenenos que le robó a Kael, pero cuánto deseaba que hubiese sido un suero de superhumano que no le dejara sentir el dolor en sus articulaciones. Pues se había lastimado las costillas al caer, al hacer estallar todo el nivel donde estaba.
Eran demasiados y ninguno parecía débil.
Eleazar no era alguien fácil de derribar tampoco, por lo que sus m