Capítulo 57.
Habían muchas creaciones que a los Crown los hacían sentir más orgullosos y que esa arrogancia aflorara aún más. Pero para Leonardo había dos que lo hacían sentir que nada podría frenarlo.
Y no eran máquinas, armas o sistemas. Eran sus hijos. Ambos. Ninguno menos que el otro.
Lina tuvo que ver la hora en su teléfono para saber que debía regresar, no sin antes ver un manual con las modificaciones en su helicóptero oscuro. Así estaría al tanto de lo que Tornado ahora poseía.
Eleazar se detuvo