Capítulo 45.
Lina culminó con sus pendientes antes de decidir que era hora de marcharse. Avisó a Eleazar que tuviera listo el auto, pero se detuvo en seco cuando escuchó un grito furioso de parte de Naenia. El eco del grito resonó en los pasillos, haciendo que su piel se erizara.
Su corazón latió con fuerza debido al susto repentino, y una sensación de inquietud se apoderó de ella al oír otro grito más furioso.
—Gente demente. —se acarició el pecho con el latido rápido que había provocado.
Al girarse nueva