Capítulo 46.
—Supongamos que acepto, solo una suposición vaga, ¿que ganaría yo? —cuestionó Lina hacia Nixon.
—Adelina, accedí a expandir una oficina solo porque lo quisiste. ¿No me puedes hacer un favor? —cuestionó sentándose frente a ella. —Este proyecto nos conviene tanto a tí como a mí. Si yo gano, tú también lo harás.
—Claro. Pero, ¿por qué junto a tu tío? —se levantó molesta. —Apenas lo soporto. Cree que todo el mundo debe respetar su palabra y ni siquiera me deja opinar.
—Baja la voz. —lo había visto