Capítulo 218.
Kael avanzó unos metros, sintiendo cómo sus vértebras se comprimían dolorosamente con cada paso. La calma que tanto anhelaba se le escapaba entre los dedos, su ausencia era un vacío que lo consumía. La desesperación y el peso de saber que se la habían arrebatado lo empujaron a seguir descendiendo en aquel terreno arenoso.
Sus pies se movían en automático, sus puños se endurecían como acero y sus latidos resonaban como truenos al no encontrar a su mujer. Con el rostro salpicado de sudor y la re