Capítulo 217.
Cuando el último hombre cayó, Kael se quedó observando su entorno. Su respiración era tranquila, y su mirada perdida, había perdido por completo cualquier ápice de emoción, como si todo hubiese desaparecido de sus ojos. Como si la vida se escapara de su cuerpo y no le afectara en absoluto.
Como si ver todo ardiendo en llamas, con cabezas separadas de sus cuerpos y su cuerpo bañado por el liquido carmesí, fuera el mundo perfecto para alguien que no tenía su propio mundo.
Se la llevaron, la