Capítulo 198.
Lina disfrutaba de los lujos que ella podía darse, pero lo hacía más de los que el Mayor le ofrecía. Le gustaba sentarse en la tumbona bajo el sol del atardecer, con su cóctel y los lentes oscuros para dejar que el sonido de las olas rompiéndose fueran uno de sus mejores recuerdos.
Aunque al ver al espécimen de dos metros saliendo con más que unas bermudas y el cabello goteando sobre su frente, mientras el agua se deslizaba hasta perderse en la V de su abdomen, logró que el sonido de las olas d