Capítulo 18.
Cuando Isma entró con una bandeja con pastillas y un vaso con agua para Kael, este lidiaba con un grupo de papeles que daban números que representaban cifras, de esas dependían otras y él debía revisarlas, aunque los únicos números que entendía totalmente fueron coordenadas.
No ese tipo.
Su impaciencia quedó aún más al descubierto. Todo por un capricho tonto de la esposa del descerebrado.
Isma se quedó en su oficina esperando que este tomara las aspirinas para darle la información que llevaba p