Capítulo 144.
Cada disparo resonó como un trueno con los cazadores cayendo al suelo antes de poder reaccionar. Sin perder un segundo, Kael giró sobre sus talones, disparando en ráfagas controladas que derribaban a los enemigos uno tras otro.
Cada bala era una extensión de su voluntad, cada disparo una declaración de su furia contenida. El Mayor se movía de cobertura en cobertura, su cuerpo en constante movimiento, nunca permaneciendo en un lugar el tiempo suficiente para ser un blanco fácil. Sus disparos era