Capítulo 12.
—Que emocionante. —Lina corrió cual niña para sentarse frente al escritorio de Kael. —Siempre me ha gustado que me den vía libre para todo.
—Pregunta. —la retó nuevamente.
—No tengo nada para preguntar en realidad. —movió la mano, sacudiendo el reloj en su muñeca. —Pero hubieras visto tu cara.
Su risa lo hizo tomar una bocanada de aire. Se sentó copiando la pose del Mayor, con una de sus comisuras en alto, a la vez que sus ojos lanzaban luz dorada hacia el hombre que la detallaba sin darse c