Capítulo 116.
Kael y Atila regresaron casi a las diez de la mañana a Moon Castle, pasando de largo del comedor y todos los que encontró en el camino.
Buscó la comida para la rottweiler y abrió un paquete que vertió en su plato. Tal vez no era suya, pero era muy obediente y aunque no lo necesitaba, si algún día adoptaría un perro, lo quería igual.
—¿Lo hago por usted? —se ofreció una de las mujeres de servicio al verlo tomar los huevos y algunas latas. La rottweiler necesitaba proteína.
—¿Pedí ayuda? —con